Por Julio Aiub Morales para Nueva Rioja
Hasta ahora la meneada reestructuración del gabinete provincial viene siendo una especie de sacudida del árbol no para que caigan las frutas podridas sino para despertar a aquellos funcionarios que el Gobernador considera remolones. En el entorno más íntimo del mandatario consideran que hubo un "exceso informativo" en el planteamiento original de la noticia del pedido masivo de renuncias. Y él, igual que todos los gobernantes, no quiere atenerse a los tiempos de la prensa. Tiene los suyos propios. Es cierto que muchos funcionarios de primera, segunda y tercer línea no aparecen por las tardes en sus puestos. Esto se ha venido haciendo una especie de costumbre desde los finales del Gobierno de Maza y ya se sabe que la costumbre se transforma en ley. Pero tampoco se puede tener mucho tiempo en vilo a toda la gente que está en puestos claves o semi claves para el normal funcionamiento de la APP, que los hay quienes trabajan bien y a conciencia. Porque el tembladeral llega hasta puestos de dirección. La eterna agonía, de saber si continúan o no en el puesto que están, no genera un ambiente adecuado de trabajo. Se dice por ejemplo, que la ministra de Desarrollo Social, se encierra en su escritorio, refunfuñando por lo bajo (y no tan bajo) por la falta de oxígeno económico prácticamente desde que asumió. "Bienvenida al planeta Beder", le dijo irónicamente un colega suyo. Si fuera por él, Beder volvería a los dos ministerios (Hacienda y Gobierno) que tenía originalmente Carlos Menem. Pero eso, hoy en día, es muy difícil, por la gran envergadura que han tomado los aparatos estatales, sobre todo el central-nacional, donde muchos trámites -especialmente fondos- se consiguen cuando se habla de ministro a ministro. Beder abona su deseo con el ejemplo de Producción, un ministerio sin ministro (ahí están Agroandina, el vivero, la Promoción Industrial, tomates, conejos y ahora la alcaparra) pero en realidad el ministro de Producción es él, ya que él personalmente le da el visto bueno a cada iniciativa que le presentan estos "ejecutivos públicos", o le baja el pulgar pero sin que el afectado se entere personalmente. Quien trata de zafar del planeta Beder es la Vicegobernadora, quien llamativamente estuvo ausente de las últimas reuniones organizativas de la visita presidencial del próximo miércoles 4. Ella ya había conseguido que esté presente Soledad y otros artistas de la órbita K. Sucede que la semana de los DDHH en el marco del Bicentenario iba a tener al obispo Angelelli como figura principal y Tere Luna vio cómo la entrega de las laptops fue tomando más cuerpo e importancia para el Gobierno provincial que lo de Angelelli. Se espera la concurrencia de miles de niños y sus respectivos padres y parientes al Estadio de Vargas, en un acto destinado a impresionar a la Presidenta. Así que antes de verse ninguneada nuevamente prefirió sutilmente dedicarse a otra cosa, aunque siempre cuidando de mantener los lazos con el poder central. Por eso su hermano Cacho viajó al acto conmemorativo de Evita, donde Carlos Néstor tuvo el rol principal. Por lo pronto, los cambios comenzaron con uno sumamente anunciado: la doctora Liliana Castillo de Díaz Carreño en lugar del pediatra Gustavo Graselli. Además de tratar de hacer funcionar un verdadero elefante blanco como es la salud pública (y la privada también) en La Rioja, la nueva administración enfrenta el reto de la brucelosis, que es mucho más grave de lo que se dice públicamente. Por ejemplo, los 15 casos detectados en Milagro, corresponden solamente a tres familias. Es decir que si se extiende el análisis de sangre -la única forma de detectarla certeramente- a todos los pobladores rurales, los casos podrían crecer exponencialmente. Pero en la zona Norte del departamento Capital, el concejal radical, el médico Villalba también ha detectado casos de personas enfermas de brucelosis. Ésta no provoca la muerte sino que debilita física y mentalmente al afectado, lo cual lo vuelve laboralmente prácticamente improductivo. Pero es sumamente contagiosa: solamente con oler la orina de las cabras puede contraérsela. O simplemente con acariciar el animal. O con la ingesta de su leche o queso sin pasteurizar. Pero también la tienen los vacunos y los cerdos. Y se sabe que la población rural, especialmente los niños, viven en un permanente contacto con estos animales. Hasta el momento no hay vacuna humana y se está probando una animal desde hace un par de años en Mendoza. El problema es más que serio por su impacto económico, ya que los animales afectados no rinden lo esperado y su producto contaminado no superará ningún análisis. La venta de cabritos y de quesillos es el sostén o parte de él, de muchas familias rurales. Pero también por su impacto humano: un enfermo prácticamente no puede trabajar. Si bien, tomado a tiempo puede curarse, con una mezcla de costosos antibióticos -cuya eficacia está aún en discusión- también puede volver con mucha facilidad. Toda una espada de Damocles sobre la población.
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